Hace no mucho tiempo, aunque el tiempo suficiente, Ramón y Miguel deciden, SIN MOTIVO APARENTE, juntarse para aporrear guitarras e intentar que saliera algo decente, teniendo en cuenta que lo más cerca que habían estado de la música era la campana del microondas.

Para ello llaman a José y Bea, José se encargaba de hacer ritmos apaleando una bombona de butano y una reja de estufa, gracias al pacto con el diablo siguen vivos, y Bea a la voz. Después de un tiempo el puesto de batería queda vacante y ante insistentes suplicas y que su madre si nos le “arboleaba” la batería por el balcón, Frasky se une a este singular proyecto.

Al poco tiempo se cambia de género en la voz, se pasa de una voz seráfica a la mala hostia de Juanfran, un joven delincuente con voz rasgada que invocaba a los punkis de los años 80 en cada nota cantada. Y claro con tanto trajín se olvidaba un instrumento, el bajo, a lo que Ramón se puso manos a la obra y pensó en traer algo de color al grupo, esa fue Ana, que tras largas y anhelantes peticiones accedió, aportando sabiduría a las composiciones, ya que era la única que sabía lo que era un compás o una triste clave de sol.

La primera aparición en público fue en el Rock in Rio (La bajoca), donde Huevos García nos dejó unos minutos para expresarnos con canciones de La Polla, algo improvisado que no salió mal del todo. Ya picaba el gusanillo y con esta formación se empiezan a hacer conciertos y a plantear la idea de hacer algo más, aparte de beber cerveza y escuchar a Rosendo en el local, se inicia la grabación de la maqueta en el local de ensayo con Sandra Badía como técnica de sonido. A mitad de la grabación hay que despedir entre vítores a Juanfran, por lo que Ramón y Frasky empiezan a producir sus primeros berridos fuera de la ducha (algo apoteósico).

Una vez producida, grabada, masterizada y pasteurizada la maqueta se empiezan a hacer conciertos por las proximidades de la comarca llegando incluso a tocar 15 conciertos en un mismo año, pues 15 veces que el bombo tocaba subirlo por el balcón con cuerdas (no cabía por la puerta). Esta época duró mucho tiempo, hasta que nos dieron un local a pie de calle y prendimos fuego las cuerdas. Poco después toca despedir a Miguel, musicalmente hablando o escribiendo, ya que su papel en La Rekua toma un papel diferente aunque igual de fundamental, el management y el control de las relaciones humanas (charrar con la gente). Y con Marcos, un joven poeta buñolense que se une para tocar su guitarra con virtuosismo y temple, queda la formación que hay hoy en día.

En otoño de 2013 se empieza a grabar el primer disco, “SIN MOTIVO APARENTE”, en Soundluxe Producciones de la mano de Berny Vidal y Ernesto Santos, un disco que aparte de ser el trabajo y la dedicación, sirve para meditar, soñar, gritar, expresarse o bailar, porque es música y la música sirve para casi todo lo que uno puede imaginar, aunque el sentido se lo das tú.